Reflexionar sobre la educación nos obliga a examinar distintas conceptualizaciones acerca del hombre, la cultura, la sociedad y el conocimiento. Concepciones que responden a un tiempo histórico y organización social determinados. Por lo tanto para abordarlas, será necesario examinar los tejidos contextuales que nos permitan visibilizar sus relaciones y procurar la formación de categorías de análisis que permitan pensar a la educación como campo de conocimiento, pero también de acción.
Al concebir a la educación como una realidad social históricamente construida, producto de las dinámicas sociales y al mismo tiempo, contribuyendo a su producción, es posible abordar la problemática educativa en tanto realidades construidas y no como algo dado y por lo tanto, es posible hurgar en sus capas sedimentadas y pensar alguna transformación posible.
Para la construcción de una teoría y práctica académicas, se proponen experiencias, análisis de conceptos teóricos, lecturas guiadas, observaciones de campo y otras estrategias que permitan cuestionar nuestro sentido común, y promover la comprensión y el análisis crítico de nuevas formas de interpretar la realidad.
Desde el equipo docente no pretendemos ofrecer respuestas acabadas ni suturar la posibilidad de problematización de los estudiantes. Por el contrario, nos proponemos estimular la formulación de preguntas a través de la observación, lectura y debate de la práctica educativa, desde una perspectiva que se delinea con la ayuda del material bibliográfico y de otros recursos, atendiendo a las características que presenta cada grupo.
Comprometernos en recuperar el valor político de la educación, es sostener con esperanza la utopía de una sociedad justa, ética y solidaria.
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